La ofrenda. Capítulo 1.


Ofrendar en el día de muertos, es compartir con los difuntos los frutos de la vida (comida, agua o vino, sal, etc.); es estar cerca de nuestros muertos para dialogar con su recuerdo, con su vida.  La ofrenda es el reencuentro con un ritual que convoca, con todo y sahumerios, a la memoria.  Es decir, la ofrenda es una acción de culto y veneración místico-religiosa; concepto de fe en al inmortalidad del alma.

La ofrenda de día de muertos es una mezcla cultural donde los europeos pusieron flores, ceras, velas y veladoras; los indígenas le agregaron el sahumerio con su copal, la comida y la flor de cempasúchil.

La ofrenda de muertos tradicional debe tener nueve elementos esenciales.  Si falta uno de ellos se pierde (aunque no del todo) el encanto espiritual que rodea a este ritual.  Dichos elementos son:

Ofrenda de muertos. Jorge Rosano.

1. Agua. Considerada como fuente de vida, se ofrece a las ánimas para que sacien su sed después de un largo camino.

2. Sal. Purifica y evita que el cuerpo se corrompa en su viaje de ida y vuelta, para el siguiente año.

3. Cirios. Significa luz, fe y esperanza.  Nuestros ancestros utilizaban rajas de ocote y en la actualidad los cirios en forma de velas, veladoras o ceras. Su importancia radica en que es la guía para que las ánimas puedan llegar a sus antiguos hogares y alumbrar el camino de regreso a su morada.  En algunos lugares cada vela representa un difunto y si los cirios o los candeleros son morados es señal de duelo.  Si se ponen cuatro de éstos en cruz, representan los cuatro puntos cardinales de manera que el ánima pueda orientarse hasta encontrar su camino y su casa.

4. Copal o incienso. Es el elemento que sublima la oración o alabanza, con su perfume venera a los dioses y limpia el lugar de malos espíritus para que el ánima pueda entrar en su casa sin ningún peligro.

5. Flores. Son símbolo de festividad por sus colores y aroma lo cual hará que el ánima, al marcharse se vaya contenta. El 31 de octubre, el alhelí y la nube no pueden faltar pues el blanco significa pureza y ternura y acompañan a las ánimas de los niños. En muchos lugares se acostumbra poner caminos de pétalos que sirven para guiar al difunto del panteón a la ofrenda y viceversa, para esto se usa el cempasúchil que significa en náhuatl: veinte flor, efemérides de la muerte.

6. Petate. Es un objeto de ofrenda para el descanso del ánima, también sirve de mantel para colocar los alimentos de la ofrenda.

7. Izcuintli. Es un perrito mexicano, se ofrenda en forma de juguete para que las ánimas de los pequeños se sientan contentas al llegar al banquete, pues este perro es el que ayuda a las almas a cruzar el caudaloso río Chiconauhuapan, que es el último paso para llegar al Mictlán.

8. Pan. Elaborado de diferentes formas según la región de México, el pan es el alimento que se comparte fraternalmente con el difunto y es uno de los elementos más preciados en el altar. La iglesia lo presenta como “el cuerpo de Cristo”.

9. El gollete y las cañas. Estos elementos se relacionan con el tzompantli .  Los golletes son panes en forma de rueda y se colocan en la ofrenda sostenidos por trozos de caña.  Los panes simbolizan los cráneos de los enemigos vencidos y las cañas las varas donde se ensartaban.

Hay otros elementos opcionales usados para rememorar y ofrendar a los fieles difuntos, mismos que se han ido anexando a la tradición.

Consulta la información completa:

La ofrenda. Capítulo 1.
La ofrenda. Capítulo 2.

Ofrenda de muertos. Jorge Rosano.

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