El Nacimiento


La palabra Navidad es una abreviatura de natividad, proveniente de una voz latina que significa nacimiento; de ahí el nombre adoptado por la celebración católica del 25 de diciembre, en que se festeja el nacimiento de Jesucristo.

Nacimiento en barro. Artesana: Lisandra.

En 1223 con San Francisco de Asís y su iniciativa de celebrar la Navidad con una representación en tamaño natural del nacimiento del niño Jesús, la Adoración de los Reyes Magos y de los pastores, surgieron representaciones “vivas” del nacimiento de Jesús, pero debido a las dificultades de algunas personas por participar en ellas, se empezó a generar su recreación con figuras, en especial hechas de cera o porcelana, pero con la llegada de la tradición a América se desarrolló una fusión en la que los artistas de la Nueva España y los indígenas asimilaron técnicas y las combinaron con los materiales representativos de cada región.

Con la llegada de los españoles la tradición se arraigó en México y tomó nueva forma: los nacimientos adquirieron un carácter mestizo que expresó de manera magistral el sincretismo no sólo religioso sino estético. La primera Navidad que se celebró en la Nueva España fue en 1528, obra de fray Pedro de Gante. La celebración se realizó en el convento de San Francisco el Grande, según el Códice Franciscano. En la escuela que Francisco de Gante fundó en Texcoco, los indígenas eran adiestrados en la elaboración de las figuras y los detalles de los nacimientos para las procesiones que realizó durante la celebración navideña.

Pero no es sino hasta el siglo XVIII que los nacimientos se popularizan en España, y por lo tanto llegan a la Nueva España. El principal cambio que se dio en los nacimientos europeos al llegar a México fue la transformación de los pastores de Belén, convertidos en personajes populares tales como chinas poblanas, carboneros, aguadores, etcétera.

Nacimiento de cristal

Los artesanos indígenas vestían con trajes típicos las figuras que hacían para el nacimiento; los paisajes, animales nativos, árboles frutales y oficios propios de México, entre muchas otras cosas, aparecen retratados en los nacimientos artesanales. Las aportaciones más importantes de los artesanos mexicanos a la tradición de los nacimientos fueron el guajolote y el diablito, cuyas figuras fueron incluidas en los belenes; aunque es necesario señalar que con el paso del tiempo la tradicional figura del diablito comienza a perder fuerza.

Otra aportación de los artesanos mexicanos es la materia prima con la cual se encuentran elaborados pues los hay en barro, madera labrada y laqueada, mimbre, tule, hoja de maíz, vainilla, amate pintado, cera; metal y hoja de lata; concha y caracoles, vidrio, plumaria, filigrana de plata, cantera, papel, etc.

El nacimiento permanece hasta el día 6 de enero cuando se acostumbra “levantar al niño”, es decir ese día se retira el nacimiento y el niño se entrega a los padrinos previamente seleccionados para que lo vistan de gala, lo lleven a bendecir y a presentar en la iglesia el día 02 de febrero, día de La Candelaria.

Conoce la tradición del arrullo al niño Dios.

Los villancicos

Nacimiento de cerámica vidriada. Tonalá, Jalisco.

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