El pulque. La leyenda del pulque. Ciudad de México.


Esta es la historia indígena del pulque que se ha transmitido de manera oral por los antepasados mexicanos quienes cuentan que, cuando llegaron los españoles a México se sorprendieron al ver que ningún nativo por muy viejo que fuera tenía canas. Y es que las personas lo consumían desde que estaban en el vientre materno, dado que a las madres que estaban amamantando lo tomaban para producir más leche, por lo que no envejecían tan fácilmente.

Corría el año del conejo, allá por 1340, cuando Papantzin, que atravesaba un magueyal por la zona semidesértica del territorio náhuatl, al norte de la gran Tenochtitlán, descubrió un líquido que escurría sobre el terreno. Se detuvo para observar de dónde provenía y descubrió que, de entre las pencas de uno de los magueyes, salía huyendo a toda velocidad un quimichi o metoro (o ratón de maguey), al acercarse más observó de inmediato que aquel ratoncito de monte había hecho un agujero en el Meyolote o corazón de aquel maguey, en cuyo fondo había un líquido transparente que al probarlo resultó ser muy dulce y agradable, era el neutli o aguamiel del maguey.

Con un cuchillo filoso que siempre portaba al cinto, Papantzin trozó las pencas del maguey para abrirse paso, recogió el jugo y lo llevó a su casa. Al darlo a probar a su mujer y a sus hijos pudo comprobar que a ellos también les gustaba y fue así como Papantzin comenzó a explotar los magueyes y a utilizar el aguamiel como alimento de su familia.

Con el paso de los días, Papantzin descubrió que, en una de las ollas de piedra donde guardaba celoso aquel líquido, el aguamiel se había transformado en una especie de atole blanco y espumoso que hacía un zumbido peculiar. Tomó un jarro de barro, lo metió a la olla y extrajo un tanto de él.  Al tomarlo, Papantzin quedó asombrado pues el sabor y el olor se habían convertido en algo completamente diferente al neutli que consumían cotidianamente, mucho más agradable y un aroma especial que además, quien lo tomaba, entraba en un estado muy alegre y divertido, lo llamó Octli o pulque como lo conocemos actualmente.

Papantzin, como buen campesino súbdito del rey nahua Telcalpanetzin, envió a Xochitl, su hija mayor, con una olla de barro llena de octli como regalo. Ante los efluvios del pulque, Telcalpanetzin vió en Xochitl una mujer muy hermosa y mandó a llamar a Papantzin a quien ofreció dar alojamiento en su reino para su hija con la finalidad de que se cultivara en una forma más elevada, dado que la familia de campesino era de clase baja y culturalmente pobre.

Emocionado, después de consultarlo con su familia, Papantzin consintió que Xochitl se quedara en el reino de Telcalpanetzin, quien le prometió poner a disposición de su hija a los mejores maestros en matemáticas, astronomía y otras ciencias, además de cubrir cualquier necesidad que tuviera. Pero esta oferta resultó ser sólo un engaño.

Al pasar el tiempo, Papantzin pudo descubrir la mentira cuando se percató que su hija estaba embarazada y, lleno de ira, le declara la guerra a Telcalpanetzin, sucumbiendo bajo el poderoso ejército del rey.

El descubrimiento del pulque. Autor: José María Obregón (1832 – 1902) Colección: Museo Nacional de Arte, México.


Para conocer más:

El pulque y las pulquerías

Pulquerías y cantinas, sinónimo de picardía mexicana

Receta: Conejo Totochtini al Pulque con salsa de ciruelas

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9 thoughts on “El pulque. La leyenda del pulque. Ciudad de México.

  1. Pingback: El pulque y las pulquerías « Como en el tianguis

  2. Me da mucho gusto que haya personas que hagan estos esfuerzos por mantener nuestra memoria y darla a conocer mediante estos modernos medios.

  3. Pingback: La leyenda de la Isla de las muñecas « Como en el tianguis

  4. Muchas felicidades, por esta aportación y leyenda, toda vez que son esfuerzos para mantener una identidad comunitaria, a partir de promover la cultura y tradición prehispánica, ya que hasta nuestros días existen personas que vivien de producir y crear este tipo de bebida natural.

    • Gracias por tus palabras Gabriel, y por haberte tomado un tiempo para escribir. Tienes razón, hoy día hay personas que conservan la tradición del pulque y ojalá que se pueda rescatar pues no sólo de eso dependen los tlachiqueros y los expendedores, sino toda una identidad nacional y una cultura alrededor de esta bebida antiquísima. Saludos

  5. ! Delicias! qué tan singular ambiente, recrea; noble belleza. Al verte Mayahuel, elevo mi plegaria al cielo y… ¡mi choma también!
    “Salud” para envidia del griego, que solo vino acedo, sabía beber. 1..Brenda Lili Sánchez mayahuel, diosa de las parturientas, de las madres que dan de beber su néctar, la de los mil pechos, la que induce la fertilidad, que provoca el erotismo y fecunda a los vivos inundándolos de placer, amante de los dioses, mi diosa mayahuel, que en la vida no me falte tu néctar de placer…
    Antes era en muchos aspectos cosa de pena hablar de lo nuestro. Parece frívolo hablar de, y de cómo se debe beber el pulque. Sin embargo entraña tanto aprendizaje que no dudo quien se espante de ello, más no de la ebriedad que produce el ron, aguardiente, “coñaque” o cerveza. Yo tengo una fascinación por el “árbol de las maravillas” el maguey. Que fue, ha sido y seguro volverá a ser el pilar de la civilización mexicana. El pulque es tan solo un, pretexto — creo que mis antepasados fueron pulqueros ¡de corazón!. En mis venas no corre sangre, es aguamiel Octli que se fermenta en mi alma, para atraer la atención al maguey.
    Oscar Ramos.

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