La primavera de la aldea. Jaime Torres Bodet.


Buscando poesía mexicana referente a la entrada de la Primavera, me topé con esta poesía de Jaime Torres Bodet pero mayor fue mi descubrimiento de que desconocemos su trayectoria literaria, un tanto opacada por su gran trabajo en favor de la alfabetización en México.  Es por esto, que considero que es necesario conocer un poco más su obra, la cual dejo para nuestro conocimiento.

La primavera de la aldea

La primavera de la aldea
bajó esta tarde a la ciudad,
con su cara de niña fea
y su vestido de percal.

Traía nidos en las manos
y le temblaba el corazón
como en los últimos manzanos
el trino del primer gorrión.

A la ciudad la primavera
trajo del campo un suave olor
en las tinas de la lechera
y las jarras del aguador…

.

.

Jaime Torres Bodet (1902-1974)

Nació en la Ciudad de México. Estudió en la Universidad Nacional de México la carrera de Filosofía y Letras. Fue secretario del Rector José Vasconcelos (1921). Dirigió la revista Falange (1922-1923). Fue secretario de Educación Pública varios períodos. Promovió la Campaña Nacional de Alfabetización. Desempeñó también una carrera diplomática importante. Fue Director General de la UNESCO de 1948 a 1952.

Torres Bodet ingresó en la Academia Mexicana de la Lengua como nombrado miembro de número en 1952 y tomó posesión de la silla XXI el 12 de junio de 1953. Fue miembro de El Colegio Nacional, del Instituto de Francia y la Academia del Mundo Latino.. En 1963, fue nombrado doctor honoris causa por la Universidad Autónoma de Sinaloa y por varias universidades. En 1966 recibió el Premio Nacional de Literatura y Lingüística de México. En 1971 recibió la Medalla Belisario Domínguez del Senado de la República y muchos otros honores de instituciones nacionales y extranjeras.

Las novelas y relatos de Torres Bodet -siete volúmenes publicados entre 1927 y 1941- pertenecen a la época de interés por las nuevas direcciones de la prosa narrativa francesa y españolas. Desde la perspectiva actual, son obras sobre todo representativas de la búsqueda de una nueva sensibilidad y un nuevo estilo novelesco que se realizaba por aquellos años.

Junto con otros intelectuales formó parte del grupo Los contemporáneos. En sus ensayos y estudios de crítica literaria —publicados inicialmente y en su mayoría en la revista que dio nombre al grupo, y reunidos luego algunos de ellos en un solo volumen (1928)— unía Torres Bodet un conocimiento pleno y siempre renovado de letras antiguas y modernas a un espíritu alerta y a un estilo dúctil y de transparente riqueza. Su crítica rectificó, en su tiempo, el valor de algunos falsos brillos y contribuyó singularmente a la formación literaria de las nuevas generaciones.

Sus escritos relacionados con sus cargos públicos: discursos y mensajes entre los que se encuentran páginas admirables—como la oración a la madre, el discurso académico sobre la responsabilidad del escritor y el pronunciado en la inauguración del nuevo Museo Nacional de Antropología—, están dedicados a elucidar los problemas de la cultura, la educación y la concordia internacional de México y el mundo.

Padeció cáncer durante dieciséis años. Víctima de dolor, se suicidó en la sala de su casa con un disparo en la sien el 13 de mayo de 1974. Se le rindió un homenaje de cuerpo presente en el Palacio de Bellas Artes. Fue sepultado en la Rotonda de las Personas Ilustres de la Ciudad de México.

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