El juguete tradicional mexicano


Los juguetes populares reflejan esa gracia involuntaria que deja en ellos la mano del hombre como aliciente que nos seduce y nos atrae. Son obras de creación que con frecuencia nos cautivan por sus estrechos vínculos con nuestra vida pero principalmente por su valor estético, que a menudo traspone el lindero de las obras de arte.

Gabriel Fernández Ledesma

 

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Los juguetes son la ilusión y la alegría de un niño (y de muchos adultos) expresada en un objeto que promete diversión, cuando ese juguete es artesanal, representa además la historia y las expresiones representativas de los pueblos. En los juguetes mexicanos podemos observar algunas de las características del pueblo de México, como su ingenio, su humor y su colorido.

Durante siglos, el juguete artesanal ha ocupado un lugar primordial entre los niños; a lo largo de muchas generaciones los mexicanos nos hemos divertido y hemos desarrollado destrezas, habilidades, hemos retado a la suerte y hemos creado nuestros propios mundos a través de juguetes.

El juguete ha sido parte esencial en la formación de los niños, es la forma en que los niños empiezan a conocer las cosas de los adultos, un niño ve a su padre trabajar con un martillo y pronto empieza a improvisar un martillo con una rama o con algún implemento de la cocina, aún contra las protestas de su madre, mediante un muñeco o muñeca el niño(a) se da cuenta de las partes de su cuerpo con que se  orienta y desarrolla su capacidad creadora.

¿Quién no ha tenido la experiencia de vivir el balanceo del trompo?, ¿o de “matar” al contrincante en una partida de canicas con un “ágata”, un “diablito”, una agüita o un “trébol”?, ¿de dominar el balero o de mantener en el aire el papalote?.

En la época prehispánica se elaboraban figuras de cerámica en las que destacan perros con ruedas, representación de monos y armadillos, sonajas, silbatos y muñecas articuladas, algunos arqueólogos señalan que estos objetos fueron fabricados para usarlos en el culto a los muertos y no como juguetes.

En la Nueva España existió una amplia fabricación de juguetes mexicanos, ya que durante el periodo del virreinato las fiestas religiosas o civiles sirvieron de pretexto a los artesanos para imaginar o adaptar nuevos juguetes. En muchas pinturas de esa época se pueden ver niñas con muñecas de porcelana o trapo, y niños con trompos, así como cazos y espadas de cartón, máscaras, sonajas, figuras de tule, trompos, pirinolas, tarascas, piñatas, matracas y soldados de plomo.

Por 1860 la producción de juguetes comenzó a realizarse en grandes fábricas, lo que amenazó la elaboración artesanal de juguetes típicos.  En esta época era común ver muñecas de Europa con vestiditos muy coloridos “muy mexicanos”.

Desde entonces los juegos y juguetes mexicanos compartieron su espacio con juguetes extranjeros: se hacían más figuras de cartón, tejido de tule, palma tejida, madera, hojalata, algodón y cera con raíces mexicanas. Años más tarde surgieron los títeres sin hilo, conocidos en México como “fantoches”.

Vendedores de juguetes. Fuente: El mexico de mis recuerdos

Vendedores de juguetes. Fuente: El mexico de mis recuerdos

En el siglo XIX los niños mexicanos jugaban con muñecos de diferentes materiales (como las tradicionales “Lupitas” –muñecas de cartón, de Guanajuato-, casas de muñecas con su mobiliario, juegos de té, caballos de madera, títeres, así mismo, en los mercados, se vendían pequeños trenecitos de madera, cartón o lámina entre otras miniaturas.

En cada rincón de la República Mexicana, principalmente en las zonas rurales y pequeñas ciudades, los niños usan los juguetes tradicionales y conocen la temporada de cada uno de los juegos.

Hay juguetes que encontramos en todas las épocas del año y que forman parte de la cotidianeidad: especialmente las canicas, el balero, el yoyo, el trompo, los huesecillos de chabacano pintado con los que se juega la matatena, rehiletes que giran con el viento, pajarillos de péndulo, maromeros y muñecas de trapo; otros juguetes están ligados directamente a celebraciones ya sean religiosas o paganas.

Cada juego tiene una temporada precisa que le corresponde por tradición y costumbre establecidas desde hace mucho tiempo atrás.

Así por ejemplo, cuando llega la temporada de semana santa los artesanos sacan a vender juguetes especiales para estos días: la matraca, los silbatos, los judas (figuras hechas de cartón) y periscopios de cartón. Un día después, el sábado de gloria, niños y adultos se regocijan con la quema de los “judas”.

Luego cuando va a ser la fiesta de Corpus aparecen mulitas, y el y 2 de noviembre (celebración del día de Todos los Santos y de los fieles difuntos) se hacen panes decorados, calaveritas de azúcar, chocolate y amaranto, calacas y tumbitas de cartón, calaveras y féretros de barro.

Para las fiestas patrias (15 y 16 de septiembre) se venden banderas, espantasuegras, cornetas, confeti, huevos llenos de harina, sombreros, cascos de cartón, rehiletes y espadas.

En las posadas aparecen las piñatas, sombreros, silbatos; también hay juguetes especiales para el día de los Santos Inocentes, día de reyes y el carnaval.

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 “…en enero para los Santos Reyes hacían caballitos con ruedas…para el Sábado de Gloria en la Semana Santa…los judas…en mayo pericos y payasitos de cartón pintado y para el mes de junio, el día de San Juan, llevaban caballitos, payasos y muñecos ‘encuartados’ (con movimientos de pies y manos)…en septiembre cascos de cartón para las fiestas patrias, ‘los caballitos, cornetas, águilas y el cura Hidalgo’…para las celebraciones de los difuntos se hacían en cartón las calaveras recortadas que bailaban tirando de un hilo. Los padrecitos de tijera y ataúd que se nombraban las ‘tumbitas’…terminaban el año con los nacimientos y las ‘cuernudas’, piñatas de picos, o en forma de rábanos que se hacían antes.” 

Pedro Linares
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Pero el día que los niños mexicanos esperan con mayor ilusión es, sin duda, el 6 de enero cuando los reyes magos les traen, como premio a su buen comportamiento, carritos, muñecas, caballitos de madera, canicas, juegos de té; aunque lamentablemente los juguetes tradicionales han caído en desuso tras el impacto de los juguetes modernos que “juegan solos”.

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No obstante, entre nuestros recuerdos y en nuestro presente existen juguetes como el balero;  juegos de mesa como la lotería, el juego de la oca, el juego de serpientes y escaleras y el juego del coyote; el “futbolito” de madera; las marionetas; la matraca; la perinola; las piñatas; el silbato; la sonaja; las tablitas; el trompo o las ‘churumbelas’ (trompos chilladores); la viborita; el yoyo; los carritos y trenes de madera y fibras naturales; las máscaras; las muñecas de fibras naturales, hoja de maíz, cartón, madera y tela; los boxeadores de madera; los gallitos; la matatena; las pistolas y rifles de madera; las canicas; las casas de muñeca; los “chintetes” (maromeros de madera); los “guarecitos” o pequeños cestos tarahumaras (juegos de hasta diez piezas que se meten una dentro de la otra desde la más grande, de 7 u 8 centímetros, hasta la más pequeña de 2 centímetros de diámetro); las parihuelas rarámuris (aros que se van rodando con una vara); soldaditos de plomo; títeres de barro: charros a caballo, toreros, brujas, Cantinflas y muertecitas; caballitos de cartón o madera con ruedas que montaban los pequeños; los globos de cantoya de papel de china; los papalotes, cometas, güilas o papagayos (según la región); los rehiletes de pape; los avioncitos de cartoncillo; los “espantasuegras” de papel y cornetas de cartón; alfeñiques (figuras de azúcar) con formas diversas; los “carranclanes” (soldados revolucionarios, Adelitas y jinetes tejidos en tule); instrumentos musicales de madera como: las jaranas jarochas, guitarritas, mandolinas, arpas y violines; flautas de carrizo; trastecitos de barro vidriado; trasteritos y mueblecitos de madera calada; molcajetes y metates en miniatura; las “temblorosas” (debido a que tiemblan al moverlas con un hilo) con forma de tarántulas, lagartos, muertecitas, muertes a caballo, brujas y monjes de barro con extremidades de alambre enrollado y pelo de conejo; figuras de hojalata (mariposas, carruseles) que al rodarse tienen movimiento; guajes, jícaras, animalitos, cochecitos, avioncitos o las ruedas de la fortuna y carruseles activados por una manivela y pole, todos ellos laqueados; jinetes y barcos de cáscara de coco y caracoles; las “Tanguyús” (pequeñas muñecas de barro modeladas a mano y decoradas con anilinas, que se regalan a las niñas en ocasiones especiales y durante las fiestas de fin de año en Oaxaca);los alebrijes de cartón o de madera; pequeñas espuelas; planchitas de metal; las “carracas” veracruzanas (que imitan el sonido de las ranas y que se hacen con cilindros de cartón que se detienen en un palito con hilos o crines de caballo pegados con brea); la Kimbomba” o bolillo .

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 “El juguete cumple su cometido en una trayectoria paralela al ciclo de la existencia humana, ya que nace con la vida del niño y termina con la muerte del hombre.” 

Gabriel Fernández Ledesma

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7 thoughts on “El juguete tradicional mexicano

  1. hola buenos dias, quisiera saber el precio de las muñequitas de carton y si las puedo comprar aqui con ustedes ya que en monterrey es muy dificil encontrarlas… por favor me urge mucho saber por que es para un regalo muy importante

  2. Hola, siempre que veo algo sobre el juguete tradicional mexicano me atrapa y este reportaje cautiva por su texto que te lleva en el tiempo con imágenes precisas, Felicidades!!.
    Soy artesana y elaboro caleidoscopios me gustaría saber su punto de vista de éste juguete universal con tradición popular mexicana y si cuenta con alguna información.
    Gracias.

  3. Me ha gustado mucho tu bloc y las fotos con las cuales lo ilustras. Y la leyenda del hombre que no creía en la fiesta de difuntos. Busco alguna calaca articulada y decorada a la manera de las calaveras, per no encuentro nada. La vi en un parque temático y , ostras , no la compré! Estoy haciendo mis calaveras de croché decoradas con flores y baulitos para las chuches. En Catalunya celebramos ese día de difuntos la Castanyada y comemos panellets(dulces con almendra y piñones) , castañas y moniatos. En casa yo celebro un Halloween con calabazas obviamente y sopa de calabazas pero con mezcla de culturas y el año pasado me hice una catrina. Feliz fiesta y estoy segura que nuestros difuntos también participarán de ella ,

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