Nuevo amor. Salvador Novo


No te daré mi amor, casual viajero, pero mi lecho es amplio; y cuando partas, te llevarás un poco de dinero. (La Estatua 134)

Nuevo amor

Thy bosom is endeared with all hearts
Which I by lacking have supposed dead…

1. La renovada muerte de la noche
en la que ya no nos queda sino la breve luz de la conciencia
y tendernos al lado de los libros
de donde las palabras escaparon sin fuga, crucificadas en mi mano,
y en esta cripta de familia
en la que existe en cada espejo y en cada sitio la evidencia del crimen
y en cuyos roperos dejamos la crisálida de los adioses irremediables
con que hemos de embalsamar el futuro
y en los ahorcados que penden de cada lámpara
y en el veneno de cada vaso que apuramos
y en esa silla eléctrica en que hemos abandonado nuestros disfraces
para ocultarnos bajo los solitarios sudarios
mi corazón ya no sabe sino marcar el paso
y dar vueltas como un tigre de circo
inmediato a una libertad inasible.
Todos hemos ido llegando a nuestras tumbas
a buena hora, a la hora debida,
en ambulancias de cómodo precio
o bien de suicidio natural y premeditado.
Y yo no puedo seguir trazando un escenario perfecto
en que la luna habría de jugar un papel importante
porque en estos momentos
hay trenes por encima de toda la tierra
que lanzan unos dolorosos suspiros
y que parten
y la luna no tiene nada que ver
con las breves luciérnagas que nos vigilan
desde un azul cercano y desconocido
lleno de estrellas poliglotas e innumerables.

2. Tú, yo mismo, seco como un viento derrotado
que no pudo sino muy brevemente sostener en sus brazos
una hoja que arrancó de los árboles
¿cómo será posible que nada te conmueva
que no haya lluvia que te estruje ni sol que rinda tu fatiga?
Ser una transparencia sin objeto
sobre los lagos limpios de tus miradas
oh tempestad, diluvio de hace ya mucho tiempo.
Si desde entonces busco tu imagen que era solamente mía
si en mis manos estériles ahogué la última gota de tu sangre y mi lágrima
y si fue desde entonces indiferente el mundo e infinito el desierto
y cada nueva noche musgo para el recuerdo de tu abrazo
¿cómo en el nuevo día tendré sino tu aliento,
sino tus brazos impalpables entre los míos?
Lloro como una madre que ha reemplazado al hijo único muerto.
Lloro como la tierra que ha sentido dos veces germinar el fruto perfecto y mismo.
Lloro porque eres tú para mi duelo
y ya te pertenezco en el pasado.

3. Este perfume intenso de tu carne no es nada más que el mundo que desplazan
y mueven los globos azules de tus ojos
y la tierra y los ríos azules de las venas que aprisionan tus brazos.
Hay todas las redondas naranjas en tu beso de angustia
sacrificado al borde de un huerto en que la vida se suspendió
por todos los siglos de la mía.
Qué remoto era el aire infinito que llenó nuestros pechos.
Te arranqué de la tierra por las raíces ebrias de tus manos
y te he bebido todo, !oh fruto perfecto y delicioso!
Ya siempre cuando el sol palpe mi carne
he de sentir el rudo contacto de la tuya
nacida de la frescura de una alba inesperada,
nutrida en la caricia de tus ríos claros y puros como tu abrazo,
vuelta dulce en el viento que en las tardes
viene de las montañas a tu aliento,
madurada en el sol de tus dieciocho años,
cálida para mí que la esperaba.

4. Junto a tu cuerpo totalmente entregado al mío
junto a tus hombros tersos de que nacen las rutas de tu abrazo,
de que nacen tu voz y tus miradas, claras y remotas,
sentí de pronto el infinito vacío de su ausencia.
Si todos estos años que me falta
como una planta trepadora que se coge del viento
he sentido que llega o que regresa en cada contacto
y ávidamente rasgo todos los días un mensaje que nada contiene sino una fecha
y su nombre se agranda y vibra cada vez más profundamente
porque su voz no era más que para mí oído,
porque cegó miso ojos cuando apartó los suyos
y mi alma es como un gran templo deshabitado.
Pero este cuerpo tuyo es un dios extraño
forjado en mis recuerdos, reflejo de mí mismo,
suave de mi tersura, grande por mis deseos,
máscara,
estatua que he erigido a su memoria.

5. Hoy no lució la estrella de tus ojos.
Náufrago de mí mismo, húmedo del brazo de las ondas,
llego a la arena de tu cuerpo
en que mi propia voz nombra mi nombre,
en que todo es dorado y azul como un día nuevo
y como las espigas herméticas, perfectas y calladas.
En ti mi soledad se reconcilia
para pensar en ti. Toda ha mudado
el sereno calor de tus miradas
en fervorosa madurez mi vida.

Alga y espumas frágiles, mis besos
cifran el universo en tus pestañas
-playa de desnudez, tierra alcanzada
que devuelve en miradas tus estrellas.

¿A qué la flor perdida
que marchitó tu espera, que dispersó el destino?
Mi ofrenda es toda tuya en la simiente
que secaron los rayos de tus soles.

6. Al poema confío la pena de perderte.
He de lavar mis ojos de los azules tuyos,
faros que prolongaron mi naufragio.
He de coger mi vida desecha entre tus manos,
leve girón de niebla
que el viento entre sus alas efímeras dispersa.
Vuelva la noche a mí, muda y eterna,
del diálogo privada de soñarte,
indiferente a un día
que ha de hallarnos ajenos y distantes.

.

Salvador Novo (1904-1974)

.

Nació y murió en la Ciudad de México el 30 de julio de 1904 y el 13 de enero de 1974 respectivamente.  Fue un poeta, ensayista, dramaturgo e historiador mexicano, miembro del grupo ‘Los Contemporáneos’ y de la Academia Mexicana de la Lengua. Su característica principal, como autor, fue su prosa hábil y rápida, así como su picardía al escribir. Se decía de él que era “el homosexual belicosamente reconocido y asumido en épocas de afirmación despiadada del machismo”.

No es exagerado afirmar que Salvador Novo es una suerte de Oscar Wilde mexicano. Paralelismos hay muchos: el teatro, la literatura, el escándalo, el desafío a la moral imperante, el refinamiento, la atracción por las personas de su mismo sexo y, sobre todo, la ironía convertida en arma contra los ataques a su persona.

La homosexualidad es sin lugar a dudas una “seña de identidad” en la obra de Novo, y esto es más que evidente en Nuevo Amor (1933), Espejo (1933) y en los sonetos tardíos que incluyen los escritos realizados durante los años sesenta y setentas.

Su lengua se empeña en destruir la moral existente, la vida “normal” y respetable, a la vez que la recrea imponiendo su sello propio, único, diferente de comportamiento biológico, sexual, moral, otra respetabilidad… o la no respetabilidad total.

Fundador, junto con Xavier Villaurrutia, del teatro experimental Ulises (1927), y de la revista Contemporáneos (1928), fue activo participante en la renovación de la literatura mexicana.

En 1941 se mudó al barrio de Coyoacán. En 1947 colaboró con Carlos Chávez en el lanzamiento del Instituto Nacional de Bellas Artes, motivo por el cual escribió algunas obras teatrales y el 20 de enero de 1953 abrió en Coyoacán un pequeño teatro llamado La Capilla, donde estrenó la obra italiana El presidente Heredia.

Salvador Novo fue el primer poeta mexicano del que se tradujo un libro completo en inglés en 1935 (para entonces ya había sido traducido al francés y al portugués).

En 1965 el presidente en turno, Gustavo Díaz Ordaz, nombró a Novo Cronista de la Ciudad de México, nombramiento que había tenido Artemio de Valle Arizpe. En1967 ganó el Premio Nacional de Lingüística y Literatura, y un año más tarde la calle donde vivía fue rebautizada con su nombre.

A partir de 1965 la redacción de sus obras se concentró en la historia de México y se dedicó a los estudios prehispánicos. En 1969 sufrió dos infartos y se dedicó a escribir en su domicilio particular; externó sus deseos de escribir un segundo volumen de la Historia de Coyoacán, así como una autobiografía, pero murió el 13 de enero de 1974. Hasta su muerte, publicó una extensa crónica sobre la vida artística e intelectual en México, en donde hace mención de cuanto personaje rondaba las más altas esferas de la cultura en México. En estos libros se dedica a comentar y criticar a diversos autores ya narrar los grandes espectáculos de la época. De su obra ensayística, que puede considerarse historia, aunque ha sido más comentada como crónica, la Nueva grandeza mexicana, que hace eco de la Grandeza mexicana de Balbuena.

“La estatua de sal” son las memorias inconclusas e inéditas del poeta mexicano Salvador Novo, uno de los más altos exponentes de la vanguardia de México. Comenzó a escribirlas cuando contaba 40 años y llegó a registrar su infancia y su adolescencia marcadas por la revolución mexicana, y la vida de joven estudiante que ingresa a los 20 años en el ambiente gay de la ciudad de México.

“Desde muy joven, su prestigio y su desprestigio son intercambiables, y los mantiene al costo que sea”, escribirá el Periodista, cronista, ensayista y narrador mexicano Carlos Monsiváis sobre Novo en el extenso prólogo a “La estatua de sal”. 

“En un medio delimitado por el prestigio, ¿cómo se sobrevive al conjunto de desafíos: el amaneramiento, el maquillaje no tan ocasional, la voz dulcísima, las cejas depiladas, la ropa que le ahorra declarar sus pretensiones de modernidad y, más tarde, los anillos colosales y la variedad de pelucas como trofeos de la guerra contra el choteo?”.

Famosa es la respuesta,  que el poeta mexicano Salvador Novo  dio al periodista Luis Spota, cuando éste comentó en una de sus columnas que se veía al escritor por las noches rondar por el Colegio Militar en busca de aventuras. “Novo le dio una respuesta que le dolió toda la vida:

Este grafococo tierno
tiene por signo fatal
en el apellido paterno
la profesión maternal.
En 1923 El Chafirete (un periódico de los trabajadores del volante) es un hecho excéntrico, pero Novo bajo el seudónimo de Radiador redacta por un tiempo casi todo el periódico y las expresiones gay, de tan prohibidas, parecen invisibles e inaudibles cuando emergen y nadie en sus cabales advertiría una declaración de amor en este texto:
A Pepe Sabater

de la línea Juárez-Loreto

Desde aquel feliz momento
Ángel de amor, que te vi,
Mi corazón te rendí
Entusiasta y delirante
El corazón anhelante
Late por ti con ternura
Concédeme virgen pura
Una mirada piadosa
La muerte dame piadosa
O tu amor, bella creatura.

Firma: Fidel

 


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2 thoughts on “Nuevo amor. Salvador Novo

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