Deidades agrícolas prehispánicas y San Juan Bautista


Tláloc

A Tláloc, entre los zapotecos y totonacos se le llamaba Cocijo, en la Mixteca era convocado como Tzhui; los tarascos lo conocían bajo el nombre de Chupi-Tirípeme; y los mayas lo adoraban como Chaac.

Tláloc era una deidad de la lluvia, cuyo nombre proviene del náhuatl tlaloctli, “Néctar de la tierra”.

Este dios mesoamericano del agua y la agricultura se representa con una máscara compuesta por dos serpientes torcidas entre sí formando la nariz; sus cuerpos se enroscan alrededor de los ojos, y las colas conforman los bigotes. Se asocia al color azul del agua, bebida que alimenta a la madre tierra, y origina el nacimiento de la sensual vegetación; se relaciona con el verde del jade; y se encuentra unido a las nubes tempestuosas que están en el cielo, de las cuales emergerá el rayo.

Tlaloc era una deidad muy venerada pero a la vez temible, por un lado enviaba las lluvias que propiciaban el crecimiento de las plantas y engendraban la vitalidad de la tierra, pero por otro podía atraer los relámpagos, tormentas y granizos que destruían las cosechas.

El dios de los mantenimientos -necesarios para la vida del hombre que habita en el paraíso terrenal- manejaba cuatro rumbos ayudado por cuatro tlaloques que se encuentran en los puntos cardinales, quienes portan bastones y cántaros de los que brotaba un tipo de lluvia diferente.

Para que lloviese, decían que los Tlaloque tenían que romper su vasija, así que el trueno era el sonido que provocaba la vasija al romperse. Estos ayudantes eran almas de niños menores de 8 años que ofrendaban en el Tlalocan y si los niños lloraban era buen presagio a la hora de ascender con Tláloc.

De su paraíso llamado Tlalocan procedía el agua beneficiosa y necesaria para la vida en la tierra. Las personas que morían ahogadas o por hidropesía iban a morar a este paraíso donde existían cosechas permanentes de toda clase de árboles frutales, maíz, frijoles, aguacates, piñas y otros productos que concedían una feliz vida.

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Chalchiuhtlicue

Su nombre se compone de chalchihuitl (piedra preciosa verde) y cueitl (falda), es decir, La de Falda de Piedras Preciosas o La de Falda de Jade.

Había una diosa que era compañera de Tláloc y que cuidaba de las aguas de la tierra en fuentes, lagos y ríos, era Chalchiuhtlicue, también llamada “falda de turquesas”. También era patrona de los nacimientos, y desempeñaba un papel importante en los bautismos aztecas.

Fue una de las figuras femeninas más importantes vinculada al líquido en la cultura mesoamericana pues se decía que los ríos manaban porque Chalchiuhtlicue los soltaba de sus manos; fue considerada también como la más importante protectora de la navegación costera en el México antiguo.

También era una diosa temible, los antiguos mexicanos decían que “tenía poder sobre el agua de la mar y de los ríos, para ahogar los que andan en estas aguas, y hacer tempestades y torbellinos…”

Chalchiuhtlicue se ilustra usando una falda verde y con breves líneas negras verticales en la parte inferior de su rostro. En algunos casos pueden verse niños recién nacidos en una corriente de agua que surge de sus faldas.

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Chihuacoatl o Cihuacoatl

En el Códice Aubin se encuentra a la diosa Cihuacoatl desde el principio de la peregrinación azteca. Cihuacoatl es también conocida por otro nombre Coatlicue o Cihuacoatlicue. También recibía los nombres de Tonantzin (nuestra venerada madre) y Teteiunan madre de los dioses.

Algunos investigadores, como Jacques Lafaye, identifican a Tonantzin como Cihuacoatl en base a descripciones de Fray Bernardino de Sahagún, y con Centeotl en base a Francisco Javier Clavijero. Sahagún refiere a Cihuacoatl como la diosa principal de los aztecas, y en dos ocasiones afirma que la llaman con el nombre de Tonantzin.

Divinidad azteca, mitad serpiente y mitad mujer. Cihuacoatl fue la primera mujer en dar a luz, considerada por ello protectora de los partos. Ayudó a Quetzalcóatl a construir la presente era de la humanidad, moliendo huesos de eras previas y mezclándolos con sangre.

Es madre de Mixcóatl (dios mexica de las tempestades y de la caza), al que abandonó en una encrucijada de caminos. La tradición cuenta que regresa frecuentemente para llorar por su hijo perdido, pero sólo encuentra un cuchillo de sacrificios. Cihuacoatl regía sobre el Cihuateteo u Omeyocan, el lugar donde perecían las mujeres nobles que habían muerto durante el parto.

También dice la leyenda que surgió de forma fantasmal para advertir sobre la destrucción del imperio de Moctezuma, tomando después el popular nombre de La lloronaque en la época virreinal se modificó a otra versión.

Como Coatlicue, es la Diosa de la tierra y la fertilidad aunque también muestra un lado más sombrío, en diversas representaciones la mitad de su rostro es de mujer y la otra mitad muestra un cráneo descarnado, pensando en la descomposición y degradación que hace de la tierra fértil en primer lugar. Coatlicue, diosa madre, es un claro ejemplo de la dualidad en la cual la cosmología precolombina parece basarse, la intrínseca relación vida y muerte, dos caras del mismo concepto.

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Ahuizotes

Son espíritus del agua, conocidos en algunos lugares como ahuizotes o trabajadores del tiempo a quienes hay que ofrendar, pues se cree que por su intercesión se logran las cosechas o se desatan tempestades.

Incienso, flores o plantas con propiedades protectoras mezcladas con oraciones forman parte de estos rituales en cuevas y manantiales, que, aunque diferentes a los que se practicaban hace más de 400 años, aún persisten y guardan la misma esencia: “procurar nuevas cosechas para evitar hambrunas y carencias en el campo”.

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San Juan Bautista (24 de junio)

San Juan Bautista es el único santo al cual se le celebra la fiesta el día de su nacimiento, pues en general se celebra el día de su muerte.

Después de la conquista, San Juan Bautista tomó el papel de Tláloc en las celebraciones con las que se da la bienvenida a la temporada de lluvias.

Se tiene la idea de que el “Día de San Juan” lloverá sin falta y con abundancia.

Las abuelas recomiendan que este día deberá cortarse el cabello para que crezca sano y brillante.

También constituye un día de buen augurio para la recolección de hierbas medicinales.

La fusión de tradiciones fue posible gracias a que algunas celebraciones del calendario cristiano, se empalmaban con las fiestas prehispánicas dedicadas a los dioses, como el caso de la adoración a Tláloc, —entre los meses de junio y septiembre— que coincidían con las festividades en honor a San Juan Bautista o San Miguel Arcángel.

Un ejemplo de este tipo de rituales, donde se conjuga la adoración a Tláloc  y la veneración a un santo, es el que se observa en el estado de Morelos, conocida como “la acabada”, en la que los habitantes además de celebrar una misa religiosa en honor a San Lucas,  también realizan un ritual para ofrendar al “Dios de la lluvia”, que se verifica en sitios donde hay o había ojos de agua para agradecer la cosecha.

Este tipo de ritos están vinculados especialmente con la época de lluvias, es decir, con el ciclo agrícola, pero también se realizan en Semana Santa o en alguna otra época del año, cuando se necesita que Tláloc proteja de los malos aires y evite tragedias, como en el caso de inundaciones.

Fiestas

  • En Minatitlán la fiesta empieza un sábado anterior al día principal que es el 24 de junio, hay música, juegos pirotécnicos.
  • En el municipio de Xicotepec de Juárez, ubicado en la Sierra Norte de Puebla y donde hay numerosos asentamientos de nahuas, el festejo se lleva cabo los días 23 y 24 de junio en un sitio conocido como el santuario de La Xochipila.
    • En la población maya de Cuncunul que significa lugar de la olla maravillosa, al oriente de Yucatán, se llevan a cabo en el templo de San Juan Bautista rosarios, misas, danzas y procesiones. Cabe destacar el adorno a la iglesia, así como el arreglo de San Juan Bautista, quien representa el patrono de esta población.
    • En San Juan Chamula, el pueblo principal de los tzotziles, la celebración se realiza alrededor de su famosa catedral San Juan Bautista, donde el humo grueso del incienso y de las velas ardientes y los murmullos de los rezos llena el aire, y es sólo el 24 de junio día de San Juan que el gran portón se abre.
    • En Navojoa, la Fiesta de San Juan Bautista incluye danzas de Matachines y Pascolas, feria y música.
    • En Cumpas, Sonora celebran la fiesta de San Juan Bautista y como tradición, llevan al santo a bañarlo al río, también es tradicional hacer un paseo a caballo.
    • También es la fiesta como patrono del lugar en la Parroquia de San Juan Bautista en Coyoacán y en Metepec, Estado de México entre otros diversos poblados del país.
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