El Niño de Belem de Xochimilco


Xochimilco además de ser Patrimonio Cultural de la Humanidad por sus hermosos canales y coloridas trajineras, es un lugar lleno de tradiciones ancestrales y festejos religiosos en sus 17 barrios, donde se veneran importantes imágenes religiosas como son: el Niñopa, el Niño de Belem, El Niño de San Juan y el Niño Dormidito, así como la Virgen de Dolores, quién es patrona del barrio de Xaltocán.

En Xochimilco, el Niñopa tiene un lugar preponderante; pero no menos importante aunque no tan difundida, es la tradición ligada al Niño de Belém.

El Barrio de Belém de Acampa se localiza al sur del casco de la parroquia de San Bernardino de Siena, en el centro histórico, en colindancia con el barrio de Xaltocan y el de Santa Crucita. Cuenta con una ermita o capilla que construyeron los frailes franciscanos  a mediados del siglo XVI para la evangelización de cientos de indígenas de la comarca.

Niñopa, Niño de Belén y Niño Dormidito de Xaltocan. Foto: paulo b

Niñopa, Niño de Belén y Niño Dormidito de Xaltocan. Foto: paulo b

La imagen del Niño de Belém es de 25 centímetros de alto y está esculpida en palo de naranjo. Sobre el origen de esta imagen, al igual que sobre el Niñopa no se tienen registros fehacientes sobre su antigüedad y origen, pero en el barrio, la tradición oral dice que la imagen del Niño de Belém es de gran antigüedad, y que fue realizada por artesanos xochimilcas, alumnos del Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco, quienes en el siglo XVI establecieron un taller en el convento de San Bernardino de Siena.

Hay versiones que dicen que el Niño de Belém es el “hermanito del Niñopa”,  quienes incluso comparten similitudes en sus rasgos.  Dichas versiones señalan que había tres niños: uno grande, uno mediano (El Niñopa) y otro pequeño (el Niño de Belém), siendo desconocido el paradero del niño más grande.  En algunos casos se dice que fue Martín Cortés quién legó a los niños para poder continuar su culto, pero otras versiones señalan que fueron el último tlatoani de Xochimilco cuyo nombre cristiano correspondió a Luis Serón y su hijo Martín.

Tampoco existe registro sobre cuándo inició la pertenencia del Niño de Belem al barrio del mismo nombre, pues se dice que ha sido “desde siempre” y que incluso comenzó con antelación a la veneración del Niñopa, aunque para la gente de mayor edad, la tradición tuvo su origen en el siglo XVI y se venera en el barrio desde hace más de 400 años, con grandes y vistosos arreglos florales, comida, música, además del fervor religioso.

Existe una versión que indica que el culto al Niñopa surgió como estrategia para “proteger” a la imagen del Niño de Belem. Es decir, según esta versión, el Niño de Belem sería anterior al Niñopan, y la idea de la gente de la zona fue sacar al nuevo  Niño Dios -el Niñopan- y empezar a decir que ése era el milagroso, para lograr que se desviara la atención de la milagrosísima imagen del Niño de Belem, cuya fama era tan grande que había interés de las autoridades eclesiásticas del Vaticano por quitárselo a la gente y llevárselo a Roma.

Versión de Sergio Torres.

Foto: charly323

Foto: charly323

Como en todas las festividades xochimilcas, los mayordomos son voluntarios que buscan “servir al Niño” por un año, del 2 de febrero de un año, al 2 de febrero del siguiente año, pues es durante la fiesta de la Candelaria cuando se da el cambio de la mayordomía (esto sucede con todos los niños Dios de la Zona). Su ciclo comienza con una gran comida ofrecida por los nuevos mayordomos y que dará paso a diversas actividades diarias, visitas tradicionales, visitas especiales, visitas de enfermos, rosarios de mayo y las diversas peregrinaciones.  En el caso del Niño de Belem, la lista de los mayordomos la llevan los sacerdotes del Santuario de Xaltocán.

Únicamente pueden ser mayordomos los habitantes originarios del barrio, con el compromiso de celebrar el novenario de posadas, la arrullada al Niño Jesús, la Navidad, el día de reyes, y el día de la Candelaria, con el cambio de mayordomos.

Para cada uno de estos eventos, se le brinda al Niño, música de estudiantinas y coros (generalmente en la misa), bandas de música y la danza de chinelos (que alegran su recorrido), arreglos y portadas florales, y como es un niño, juguetes, globos, confeti, y serpentinas multicolores; esto sin olvidar los castillos y las salvas de cohetes que son elementos indispensables en el festejo.

Para conocer más:

 El Niñopan, Niñopa o Niño-Pa, el niño viajero de Xochimilco.

Fuentes:
  • El culto al Niño de Belem. Erwin Stephan-Otto Parrodi, Aurora Zlotnik Espinosa.
  • Antecedentes Históricos del Niño Jesús del Antiguo Barrio de Belem de Acampa, Xochimilco, D.F. Antonio Escobar Yedra. Compilación: Rodolfo Cordero López
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